12 de Diciembre de 2018
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La Opinión de Quienes Trabajan en la Lotería: Cumplidores de Sueños

En la actualidad es realmente difícil elegir un oficio, una profesión o un trabajo. Lejos han quedado los años en que había certitudes y caminos rectos a seguir para encontrar un puesto laboral que durara años y años hasta la jubilación. Estudiar, salir de la universidad, encontrar un empleo y continuar en el mismo hasta cumplir los años adecuados para jubilarnos… eso es cosa del pasado.

Son muchas las razones que han llevado a estos cambios: por un lado, sucesivas crisis económicas y cambios en la forma de funcionar del sistema económico a escala internacional, que han empujado a las personas a tener una movilidad laboral mucho mayor y a saltar entre oficios distintos, a convertirse y reconvertirse una y otra vez en el mundo laboral. Por otro lado, las expectativas de satisfacción personal que tenemos los individuos sociales en la actualidad. Son completamente diferentes. Tienen que ver más con una necesidad de hacer un trabajo que nos haga felices, que nos conecte con la sociedad en un nivel de ayuda y compenetración, y que nos permita una auténtica satisfacción a largo plazo.

Y este tipo de compromiso con nuestra propia satisfacción nos lleva a oficios y trabajos insospechados. Muchos jóvenes treintañeros con estudios, por ejemplo, dejan la ciudad y se convierten en agricultores. Hay personas que siguen sus sueños y se convierten en blogueros de viajes. Y otras personas buscan el contacto con las personas para ayudarlas en la cotidianidad y con ello, crecer como individuos.

Precisamente, nosotros los que trabajamos en loterías Valdés, como muchos otros colegas de administraciones de lotería, nos encontramos en una posición ideal para encontrar contacto con personas, crear vínculos sociales y realizarnos vía las sonrisas de los demás: somos cumplidores de sueños.

Creando vínculo social

Hay situaciones que permiten formar lo que sociológicamente se denomina “vínculo” o “nexo” social. Evidentemente, en la vida cotidiana interactuamos con muchísimas personas, pero la gran mayoría de estas interacciones se quedan en un plano superficial. Puedo tomar el mismo bus todos los días para ir al trabajo y sonreírle al chofer, pero en caso de que esté enfermo, no voy a ir a visitarlo a su casa y ofrecerle ayuda. Es un vínculo pasajero y que no nos permite involucrarnos realmente en la realidad del otro.

Hay actividades que, por el contrario, nos permiten tejer relaciones duraderas y profundas: el tipo de relaciones que nos obsequiarán un grupo de apoyo para los momentos más difíciles de nuestra vida (enfermedad, pérdida de empleo, divorcio, muerte de un ser querido, etc.)

Aquí en nuestra administración de loterías, hemos visto crearse este tipo de relaciones. Las personas que frecuentemente compran un décimo de lotería, se encuentran continuamente en nuestras instalaciones, hablan entre ellos y con nosotros. Somos parte de la vida del barrio y nuestro local comercial funge como la central de una pequeña asociación, sólo que no se trata de una asociación deportiva o cultural, sino un conjunto de soñadores que tienen una energía positiva que se comparte y se difunde a quienes los rodean.

Lo más mágico que hemos presenciado es que misteriosamente, esta tendencia a crear vínculos duraderos y amistades a largo plazo gracias a la lotería, no ha desaparecido con la llegada del mundo digital conectado por internet.

Si bien son muchas más personas las que actualmente compran sus décimos de lotería online, ello no ha frenado este tejido realizado alrededor de la idea de “convertirse en millonario”. Cuando hemos sido los afortunados vendedores de décimos ganadores, podemos ver que, en una gran cantidad de ocasiones, las personas no juegan solas a la lotería. Muchos son las parejas y grupos de amigos que se reúnen para comprar en conjunto. Cada vez más, las notas que nos informan de los felices ganadores de grandes premios y lotes acumulados, fueron un grupo de amigos que compraron en conjunto.

Para nosotros es un placer ser partícipes de este tipo de premios y darnos cuenta que ese aspecto de imán para la convivencia sigue siendo un elemento nuclear de la lotería, aun en esta época de internet y relaciones a distancia. Quizá (y esa es nuestra creencia) este lado social de la lotería viene del hecho de que a los seres humanos nos gusta compartir los sueños. Mirar a las estrellas y pedir un deseo tiene mucho más sentido si se hace dándole la mano a un amigo o al amor de nuestra vida. Tirar monedas a una fuente de buena suerte parece más coherente si no somos los únicos que lo hacemos. De esa misma manera, jugar a la lotería con amigos, o hacernos amigos con aquellos que disfrutan de este juego de azar y fortuna con nosotros, es una forma mucho más interesante y placentera de hacerlo. Y de crear lazos y vínculos sociales profundos y duraderos. Desde aquí de Loterías Valdés no tenemos más que desear que este elemento pleno de convivialidad y compañerismo nunca desaparezca de nuestro amado juego de lotería.

Sonrisas ajenas, felicidad compartida

Hay otro gran elemento que nos hace muy felices de haber elegido este trabajo es ver la felicidad de la gente.

Psicológicamente, existen explicaciones que indican que hay pequeñas conductas que los seres humanos tendemos a copiar. Es prácticamente imposible resistirse a bostezar cuando otra persona bosteza. Si vemos a una persona llorar, sentimos ganas de acercarnos y consolarlo, pero eventualmente, si la persona no se calma, tendremos ganas de llorar también. Pasa lo mismo si vemos a alguien rascarse…o incluso comer.

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En nuestra experiencia (y no somos los únicos, existen muchos experimentos al respecto) ver sonreír a los demás también es contagioso.

Existe por ejemplo toda una forma de dar terapia a personas con problemas psicológicos como la depresión, a personas melancólicas e incluso a personas solitarias (por ejemplo, personas mayores que viven en residencias para ancianos) que utiliza la risa como catalizador de avances y progresos: la risoterapia.

Y es que es la verdad, ver felices a los demás puede incrementar sensiblemente nuestra sensación de autosatisfacción y de placer con lo que hacemos. Es un proceso químico-hormonal que sucede naturalmente dentro de nuestro cuerpo. Y quizá ello explique porque las mamás y los papás se sienten tan felices cuando sus hijos son felices, porque una pareja en que los dos miembros sonríen se mantiene más tiempo unida y un larguísimo etcétera.

Y hay un poco más. Cuando somos felices de forma individual, por algún logro personal o por alguna situación que viró positivamente a nuestro favor, es una emoción privada, guardada en nuestro fuero interno.

Pero cuando hay una fiesta, por ejemplo, y hay felicidad compartida, la emoción es mucho más explosiva y nos deja un impacto intenso en nuestra memoria.

Y quienes trabajamos en una administración de lotería, presenciamos seguido ese tipo de momentos de explosión de alegría y emociones positivas.

A veces, simplemente por ganar un pequeño premio en la lotería instantánea, la gente nos comparte una enorme sonrisa y nos alegra el día. Nos han tocado casos de personas que ganan un premio mediano después de haber comprado un décimo en nuestra administración y que nos obsequian desde dulces, chocolates o turrones (en Navidad) hasta flores.

Es un momento que no cambiaríamos por nada. Nos sentimos casi cómplices de una pequeña hazaña, del momento en el que uno de nuestros compañeros cotidianos o incluso un visitante ocasional, toca la buena suerte con las manos y sale feliz, renovado y contagiando buen humor. Seguramente no todos los trabajos ofrecen oportunidades como éstas.

El caso particular de la Lotería de Navidad

Creemos que el caso que ilustra mejor esta felicidad compartida que podemos tener al trabajar en torno a la lotería, es sin duda alguna la Lotería de Navidad.

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Este sorteo es de por sí algo muy especial en la cultura española. Es una celebración en sí misma y año con año la mitología y la parafernalia que giran a su alrededor se incrementan y lo mitifican. La temporada navideña empieza auténticamente con este sorteo. Es el banderazo de salida de más de dos semanas de fiesta familiar y social. Es una parte integral y bien ibérica de la celebración de las Navidades (como en el resto del mundo no se celebra con la misma intensidad el Día de Reyes, en otras partes del globo no existe un sorteo con tanto arraigo y tradición como la Lotería de Navidad en España).

La cuestión es que, al ser un sorteo especial con premios importantes, este sorteo atrae año con año personas que normalmente no juegan a la lotería. Los décimos tienen otros precios y ello invita a las personas a comprar de forma colectiva.

Todos estos pequeños detalles hacen de este sorteo uno que genera una animación y un ambiente especial: y ni hablar de las publicidades que van calentando el ambiente y dándole ganas a personas en todos los centros laborales y sociales a cooperar entre ellos y comprar uno o varios décimos y apostar de forma colectiva por una excelente racha de buena suerte de fin de año.

¿Honestamente? Es un placer ver a los grupos de colegas de trabajo, de amigos de escuela, familias enteras y parejas de enamorados venir juntos a comprar su pedacito de ilusión de cara al fin de año y las fiestas decembrinas.

Muchas personas aprovechan que la venta de los décimos se abre temprano en el año para escoger cuidadosamente sus números, armar su equipo y comprar con mucha anticipación sus billetes.

La emoción y la anticipación se comparten y el ambiente de excitación es contagioso. La verdad es que todos esperamos con la misma ilusión este maravilloso sorteo.

El mejor premio para nosotros como vendedores de lotería es vender uno o varios números ganadores. Y en el Sorteo de Navidad, esta felicidad parece potenciarse al infinito por el ambiente de fiesta que hay por doquier.

No quisiéramos idealizar nuestro trabajo, pero la verdad es que ser vendedor de lotería es un poco como ser las hadas madrinas de las personas comunes y corrientes. Es conceder deseos, es fomentar la ilusión, es acompañar la suerte y crear círculos de amigos y compañeros. Y aun en tiempos de crisis y dificultades sociales, nuestro rinconcito de la ciudad sigue siendo uno de optimismo y sueños compartidos. ¿Qué más podríamos esperar?

Comparte nuestras ilusiones y sueños y decídete a comprar un décimo de lotería, sea pasando a saludar a nuestra tradicional administración en Barcelona o convenciendo a un amigo de comprar contigo un billete online. Seguro sentirás un poco de ese subidón de adrenalina que nosotros vivimos todos los días.

Lotería Valdés
Jordi García Valdés
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La administración de Loterías Valdés en Barcelona le ofrece la posibilidad de comprar los décimos de Lotería online.

Podrás jugar a la Lotería Nacional, Lotería de Navidad, Lotería del Niño, Primitiva, Euromillones, Bonoloto, Quiniela y Quinigol

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